 Vistas Culturales
En nuestra cultura, la pérdida auditiva ha sido vista como un estigma. Parte de la razón por la que poca gente con una pérdida auditiva busca ayuda es porque simplemente no lo hablamos. Es una señal de envejecimiento. Sin embargo, como una deterioración en la visión, es uno de los problemas más comunes alrededor del mundo.
Diferente a problemas visuales, muchas veces se hace bromas de una pérdida auditiva. Las personas con una pérdida auditiva tienen que enfrentarse con la percepción que su inteligencia o comprensión de la realidad es poco firme, simplemente porque no oyen algo correctamente.
La analogía a los problemas visuales es importante porque la pérdida auditiva es un fenómeno muy parecido. La manera en que se diagnóstica ambos la pérdida auditiva y los problemas visuales (por un doctor o un técnico), se trata (con hardware que compensa la pérdida) y se dispensa (a través de clínicos capacitados, típicamente fuera de la esfera “médica”) es bastante similar.
Sin embargo, los lentes están libres de estigmas—es más, son una manera de expresarse—mientras los instrumentos auditivos siguen siendo vistos como algo indeseable. Una razón es que la gente entiende la fisiología de la visión deteriorada con más claridad que la de la audición. Otra razón es que los lentes han existido más tiempo. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que los instrumentos auditivos se pongan al día.
Ese cambio está ocurriendo ahora, mientras un grupo de gente inclusive más joven experimenta una pérdida auditiva y buscan tratamiento. Este cambio demográfico ayuda a traer al diálogo popular una queja muy corriente.
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