Pérdida auditiva en niños

En México, la pérdida auditiva es la anomalía congénita más frecuente, afectando a 3 de cada 1,000 neonatos.1

Pérdida auditiva en niños

La hipoacusia es un problema de salud común e importante, ya que limita la evolución del lenguaje y afecta el desarrollo emocional y social de los niños. Sin embargo, un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno por parte del profesional de la salud sumado al apoyo de los padres, pueden disminuir significativamente el impacto de este padecimiento.1

El retraso en el diagnóstico de la pérdida auditiva tiene serios efectos adversos en el desarrollo del habla y uso del lenguaje, así como en el desarrollo social, emocional, cognitivo, académico y vocacional de los niños. Algunos de estos efectos, como el retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje, incluso pueden tener como consecuencia bajo desarrollo educativo y bajo ingreso o subempleo en la vida adulta. Los niños cuya pérdida auditiva es identificada y reciben una apropiada intervención antes de los 6 meses de edad, desarrollan significativamente mayores habilidades del lenguaje que los niños que se diagnostican y tratan tardíamente.1

Una estrategia de intervención temprana debe enfocarse en disminuir el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y el tratamiento. Además de considerar que la atención debe ser individualizada y flexible para el niño y su familia. El proceso de aceptación, la toma de decisiones y la responsabilidad de los padres son relevantes para una buena rehabilitación auditiva.1

Adicionalmente, los padres y familiares requieren información suficiente y certera sobre la hipoacusia y sus implicaciones en la vida del niño. Asimismo deberán brindar apoyo emocional y empatía durante el diagnóstico, la adaptación de los auxiliares auditivos y la terapia de rehabilitación auditiva y de lenguaje.1