La hipertensión puede provocarte pérdida auditiva o tinnitus; escucha tu cuerpo




En México, la llamada enfermedad silenciosa o hipertensión arterial puede ocasionar pérdida auditiva gradual, de no controlarse adecuadamente.

El vínculo es simple: si la presión arterial está elevada se pueden dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los que llevan sangre a los oídos, por lo que la audición se verá afectada. Recordemos que la hipertensión arterial es una patología que provoca que la presión en las arterias sea más alta de lo normal, en consecuencia, las paredes de las arterias se endurecen y se hacen más gruesas, lo que dificulta el paso de la sangre a través de ellas.

Cada una de las partes del oído (externo, medio e interno) están regadas por arterias cuya función resulta fundamental para que pueda cumplir su función, que consiste en captar los sonidos que llegan a través de del aire y transformarlos en impulsos eléctricos que son enviados al cerebro para que puedan ser interpretados, por lo tanto, la relación entre la hipertensión y la pérdida auditiva es directa”.

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares y puede ser un detonante también del tinnitus o acúfenos, un síntoma que se caracteriza porque la persona que lo padece escucha permanentemente un zumbido o ruido en los oídos. Es un factor que duplica la frecuencia e intensidad de la presbiacusia.

En México, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino, realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud hace unos años, uno de cada cuatro mexicanos padece hipertensión arterial, siendo la prevalencia de quien la padece más en hombres (24.9%), que en mujeres (26.1%).

Sin embargo, lo aún más preocupante es que aproximadamente el 40% ignora que padece la enfermedad, impactando su condición de salud; y del 60% que conoce el diagnóstico, solamente la mitad están controlados.

La mejor manera de prevenir la presión arterial alta es manteniendo niveles bajos de consumo de sal porque a través de la alimentación, el organismo ya recibe la cantidad de sal que necesita de manera natural. Los aportes extra, como añadir sal directamente en las comidas o los alimentos como embutidos y conservas, son cantidades extra que deberían limitarse.

Además de los factores genéticos, el tabaco, el alcohol, y un estilo de vida sedentario son determinantes para el desarrollo de la enfermedad, factores que en la vida cotidiana se pueden controlar e incluso, eliminar.

De no llegarse a controlar la hipertensión de forma orgánica, entonces hay que recurrir a la medicación, pero cada tratamiento debe ser individualizado, porque cada paciente puede tener una patología diferente.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional de Australia, publicado en la revista “The Journals of Gerontology”, las tasas más rápidas de pérdida auditiva están asociadas a la hipertensión y al deterioro cognitivo.


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